lunes, 11 de marzo de 2013

LA JAULA DE LOS LOCOS




Distinguía Kant entre países bellos y países sublimes, y situaba a España entre los de esta última categoría.

No conozco exactamente los indicadores en los que Kant se basaba para sustentar esta su escala y jerarquía, pero de lo que estoy seguro es de que si el filósofo prusiano hubiese vivido en sus propias carnes la España de los albores del siglo XXI... quizás su percepción y escala se hubiesen modificado sustancialmente.

Supongamos que el autor de "Crítica de la razón pura" asistiese estos días a esta barahúnda de desvergüenza, saqueo, corruptelas, sobres en diferido y despidos en modo de simulación que es hoy la "sublime" España.
Imaginemos al prusiano ante vodeviles como el de Ponferrada o retóricas de la altura intelectual del estilo "las empanadillas de móstoles", provenientes de una de las mujeres más influyentes en nuestros días en el ámbito político español.
Pensemos en el creador del concepto del imperativo categórico presenciando impertérrito nuestro reciente rescate bancario(sin apenas contraprestaciones) de 40.000 millones de euros; o esa alegre expatriación de 180.000 millones de euros que, solamente en 2012 y con derecho a amnistía, calcula el Banco Central que han sacado las empresas, los defraudadores y sus ingenieros financieros fuera de España mientras que a los ciudadanos setecientoeuristas se les impone una agenda de sacrificios que les mengua todavía más sus precarios derechos laborales-sociales-educativos-sanitarios...
   
¿Entendería Kant que los directivos de las empresas del Ibex-35 decidiesen aumentarse sus retribuciones un 23% a la vez que descienden sus beneficios empresariales y el país sufre un brusco empobrecimiento generalizado?

¿Cómo reaccionaría el filósofo de la racionalidad pura ante el grotesco espectáculo de una España en la que ni siquiera sus distintas asociaciones de víctimas de terrorismo han podido manifestarse unidas en un día tan emotivo y señalado como el de hoy por causa de sus diferencias y enfrentamientos?


Yo realmente creo que la comprensión más correcta de lo que ha significado y significa la idiosincrasia española no la tiene Immanuel Kant, sino aquel lúcido Amadeo de Saboya  que, justo antes de salir de España y poniendo pies en polvorosa, sentenciaba: 

- ¡Ah, per Bacco, io non capisco niente. Siamo una gabbia di pazzi!! — (¡No entiendo nada, esto es una jaula de locos!!)


Saludos de Jim.